lunes, 4 de junio de 2007

Los que mueven la máquina

Seguro que los habeis visto en la calle. Todos llevan traje, corbata y gafas negras, y se mueven frecuentemente en grupos de cinco a ocho. Algunos llevan relojes de diseño y todos, absolutamente todos, quieren parecerse al standar del ejecutivo anglosajón. Desgraciadamente, no son ejecutivos. Son los que mueven la máquina.

Cada compañía necesita docenas, cientos o miles de indivuduos, dependiendo de su tamaño, para mantener la máquina rodando. Necesitan personal que mueva los papeles, que lleve la administración, que efectúe consolidaciones, que trabaje para un jefe, que en definitiva, mantenga la ilusión de que algún día ocupará un puesto mejor, tendrá un sueldo mejor y llegará a tener un número de extensión propio.

Son el queso en un sandwich entre los que están perceptualmente "abajo" (limpiadores, mantenimiento, recepcionistas) y los que están "arriba" jefes de grupo, directores de área, directores de departamento, etc. Viven para su trabajo durante el día y sueñan que tienen uno mejor por la noche.

Algunos ganan poco, otros bastante, pero todos, absolutamente todos, tienen algo en común: no han entendido que la felicidad no tiene que ver con tu posición en una empresa, sino con tu posición respecto al mundo. En el fondo, me dan lástima, porque no es su culpa.Son demasiado jóvenes como para darse cuenta.

Otro sub grupo es el del administrativo medio. Gente que, por desgracia, no han podido tener formación superior y que han conseguido un puesto de trabajo para mover máquinas pequeñas y grandes. De estos los hay a miles, pero a éstos hay que verlos desde otra prespectiva. Son trabajadores en el sentido Marxista de la palabra. Trabajan por sueldos bajos y saben que van a seguir haciendo lo mismo los próximos 30 años, hasta que, si tienen suerte, empiecen a cobrar la jubilación. Pero ellos son los que mueven la máquina. La empresa necesita fagocitar unos cientos de ellos para seguir moviéndose, y ellos colaboran empujando la maquinaria.

¿Qué pasará el día que el primer grupo decida que la carrera por ser ejecutivo no vale la pena y el segundo salga de paseo durante la jornada laboral? La máquina gemirá, se quejará, y puede que descubra quiénes eran los que, realmente, hacian mover la máquina. Intentad, mientras eso no pase, identificarlos cuando os cruceías con ellos en la calle.